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Poblaciones

Disfruta de los pueblos de esta maravillosa isla, visitalos y conoce sus costumbres.

mao

ciutadella

ferreries

mercadal

 

alaior

 

esmigjorn

 

santlluis

escastell

Maó:
Las aguas de su puerto natural, uno de los más extensos del mundo y posiblemente el más grande en belleza, han sido históricamente puerta de entrada de numerosas civilizaciones. Situado estratégicamente en el centro del mediterráneo, esta fortaleza natural abierta al mar ha sido el refugio más deseado del mediterráneo para combatir los vientos de tramontana, la furia del mar y sobretodo las escuadras enemigas.

 


Ciutadella:
Su casco antiguo es una pequeña ciudad fortificada, la presencia musulmana se manifiesta en las laberínticas callejuelas que salen desde la Plaça d´es Born, dentro de las murallas de la ciudad morisca.
Amplia y señorial, la plaza está dominada por un obelisco construido a mediados del siglo pasado, que recuerda el asalto de la flota turca en 1558 y el sacrificio de los habitantes, muertos o convertidos en esclavos. Nos encontramos también con el Ayuntamiento, un palacio emblema del poder, el Teatre des Born y los señoriales Palacios Salort ,Vivó y Torre Saura de estilo neoclásico propiedad de la antigua nobleza que todavía sigue vigente en la sociedad actual.

 

Ferreries:
Su caprichosa orografía la sitúa al sur de barrancos de gran belleza natural, entre los que destaca el de Algendar, y al norte se elevan las colinas, como la de Santa Águeda de 264 metros de altitud, que nos regalan vistas al pueblo y a los extensos bosques mediterráneos totalmente vírgenes de sus alrededores.

 

 

Mercadal:
Centro geográfico de la isla, su fundación data de la época de la reconquista y su núcleo urbano se concentra alrededor de la Iglesia de Sant Martí y del antiguo molino hoy en día reconvertido en un restaurante.
Por sus calles de casas bajas y de gran sencillez estética, nos encontramos con toda la pureza de una población de origen rural, donde la vida de sus gentes sigue fluyendo de forma natural, como siempre lo han hecho.

 

Alaior:
Esconde numerosas sorpresas arquitectónicas, rincones que vale la pena no perderse como la capilla del Rosario, en el interior mismo de la iglesia de Santa Eulalia, además de admirar el portal de San Pedro, a su salida.El patio de Sa Lluna, antiguo claustro de franciscanos; el palacio Can Salort, la expresión de la arquitectura civil representativa de antiguas familias acomodadas(hoy de propiedad municipal); la ermita de Sant Pere y su plaza arbolada donde tomarse un respiro después de tantas propuestas culturales. De interés etnológico son también los molinos que rodean la población: el d\'en John, el d\'Pujol,... O los cuellos de pozos que todavía se mantienen dentro de la trama urbana. Además podemos finalizar el recorrido por las calles de la villa medieval, que nos llevará a conocer los entresijos de la ciudad.

 

Es Migjorn:
En sus estrechas y encantadoras callejuelas nos encontramos con algunos exquisitos restaurantes, algunos con vistas al campo menorquín, donde probar la auténtica cocina tradicional de toda la vida.
Sus blancas calles sólo se ven alteradas por los colores que se utilizan en algunas fachadas para rejuvenecerlas, un auténtico contraste cromático que es un placer para la vista.
Un apacible rincón del mediterráneo donde disfrutar del discreto encanto del silencio, o romperlo con una sabia tertulia con la hospitalaria gente del pueblo, descansando en alguna terraza.

 

Sant Lluis:
Una visita a Sant Lluís nos abre los ojos a la simplicidad, a la auténtica belleza de las cosas; representada en el Molí de Dalt, imagen representativa de la población, un antiguo molino de trigo convertido hoy en museo etnológico.
Durante los meses de verano las manifestaciones artísticas son numerosas. Fácilmente nos encontramos con algún concierto o alguna obra de teatro programada en el pueblo. Así como un mercado de compra y venta de arte, donde los artistas locales exponen sus cerámicas y pinturas.

 

Es Castell:
Es la población más oriental de la isla, y a la vez de todo el territorio español. Por lo que nos da la oportunidad de vivir intensamente la primera sensación del día; un espectacular amanecer junto al mar.
Su urbanismo conserva el trazado original cuadriculado de calles rectas, su plaza de armas con los cuarteles ingleses y una arquitectura de reminiscencias británicas caracterizada por los boinders y las típicas ventanas de guillotina. Frente al Ayuntamiento, pintado con el característico color rojo inglés, nos encontramos con el Museu Militar, donde se conservan infinidad de detalles sobre los episodios de la historia: planos, información sobre las fortificaciones, pinturas de la época.

 

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